Reflexiones de un pensador compulsivo…

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Identidad

En la intransigencia de la duda
en la caricia del temor
en el regazo de la impaciencia
vivimos el enfado de nuestros sueños
en la eterna utopía de tiempos mejores
 
Un sorbo del pozo de la esperanza lánguida
es lo tradicional
el suspiro viajero de las noches
la vista a media asta en el amanecer
en la eterna rueda de la vida y la muerte
en el ciclo infinito del error y el reparo
tu y yo caminando el desierto de nuestros desaciertos
con la espada levantada
la mirada encendida
y a lucha en el pecho
 
Mi país es un sobreviviente de mil guerras
en la llama viva de sus pugnas
absorto en la vieja lotofagia
que no nos deja recordar el camino al fracaso
y nos bloquea el paso hacia la redención
 
De ese vientre nacemos
respiramos la crisis y exhalamos la lucha
sorteamos la corriente
y crecemos derechos
a pesar del constante llamado del fracaso
 
No hay mejor lugar para formar un gladiador
que este pantano tempestuoso y sombrío
no cambio este lugar por ninguno
pues mi gloria es mi puño cerrado
mi lanza colorada
ardiendo entre las llamas del pesimismo
levantada y apuntando al sol
recordándome que vengo de la sangre de libertadores
esa que bañó los suelos del sur
y volvió a casa
a vivir lo que somos y lo que soñamos ser
 
Mi patria no me regala lujos
no es para nobles ni príncipes
este suelo ha sido y será fértil
sólo para aquel que esta dispuesto a darlo todo
sin dejar un ápice de alma
y entregar su obra
a su insaciable album de proezas
 
 

		
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Regalo de cumpleaños

Hoy es un día de afecto
Un día mas y otro menos
Hoy pasa el tiempo en retiro
La aurora mece los sueños

Hoy he querido obsequiarme
Unas dispersas palabras
Un mosaico de ilusiones
Y unos granitos de vida
Que los tengo merecidos
Por permanecer abordo
Un año más en el tiempo

Mi regalo es muy sencillo
Me doy un poco de paz
Un abrazo de mi amada
Y un bocado de aire puro
También en este presente
Me regalo las sonrisas
Los abrazos y el cariño
De aquellos que nunca faltan

Me regalo agradecer...
Sentirme vivo y completo
Tener con quien compartirlo
La belleza y el talento
De quienes van a mi lado
La palabra y el sonido
La luz del alba y el crepúsculo
Y cada segundo inmenso
Que el arcano tiempo otorga
A mi menuda existencia

Mi regalo es muy modesto
Es que tu leas mis lineas
Y compartas mi esperanza
Y sonrías mi recuerdo...

 

Mil gracias por una canción

Escribir es una de las actividades mágicas que nos ha legado la cultura. Cuando se trata de escribir una canción, el placer se duplica. La música aparece en la mente de formas inexplicables y la combinación de acordes, notas y lírica dibujan un hermoso paisaje al ver nacer una composición de este tipo. Me siento muy afortunado de haberme atrevido por años a explotar este talento, y más afortunado por poderlo compartir con otros compositores que respeto y admiro.

Hace dos días, después de muchos intentos fallidos para cuadrar nuestras agendas, pudimos reunirnos José Alejandro Delgado y yo a trabajar en la creación de un single que será lanzado pronto. Es difícil para mi, a través de este modesto post, explicar las sensaciones que tuve durante esa sesión. Escribir en coautoría es muy distinto a hacerlo solo, uno debe aprender a ceder y ponerse de acuerdo, respetar otros criterios y trabajar en equipo, dejando a un lado personalísimos para el bien de la obra. A pesar de que lo he hecho muchas veces, no es mi hábito componer con otro autor, siempre que lo hago me toca aprender muchas cosas magnificas, y no todas son fáciles de asumir. En este reciente trabajo tuve la oportunidad de compartir con un gran artista, con un despliegue creativo impresionante y que parecía adaptarse con facilidad a la situación de coautoría, cualidad admirable y que agradecí profundamente. En el transcurso de unas cuatro horas teníamos la maqueta de un tema grabado con guitarra y dos voces. Ese resultado me habla claramente de lo fluido y eficiente que resultó ese trabajo. Pero no es solo lo bueno de la pieza y la eficiencia del resultado lo que puedo destacar.

Con cada hallazgo concebido de cada pequeña disertación sobre el tema de la obra, la estructura, los acordes que usaríamos o la siguiente palabra, nacía una emoción tremenda por la explosión creativa y el nuevo descubrimiento. En algún caso sucedió que sin pensarlo apareció un arreglo vocal de un susurro, o nació un juego de palabras como dictado por una divinidad. Todo lo que pasaba parecía mágico.

Debo decir que por lo regular cuando trabajo en coautoría, la mayor parte de las veces soy quien propone estructuras y progresiones de acordes, cosa que llevo en mi naturaleza y que muchas veces me cuesta controlar. En este caso fue lo opuesto, José Alejandro traía algunas ideas tan claras y tan buenas que me encantó poder servir de catalizador de sus propuestas. El resultado: una de esas piezas que te roban el corazón desde el principio…

… gracias amigo!!!

 

Buen día!

Hoy desperté con ganas de dedicar unas lineas a este espacio de mi vida que tengo un poco descuidado por las interminables situaciones que me mantienen en otros menesteres. Escribir es una de esas pasiones leales que siempre te esperan a pesar de que pases tiempo sin volver, y en lo personal echo mucho en falta conectarme con esta disciplina más seguido. En fin, estoy de vuelta y espero que la vida me lo permita con más frecuencia.

Hoy quiero saludar al día. Estos tiempos son de mucha convulsión para quienes habitamos esta particular ciudad. Son tiempos de siembra y esfuerzo y a veces sentimos que no llegará la recompensa. Pero bien vale un saludo cordial a este momento de vida en el que te asomas a la ventana y te das cuenta de que tienes otra oportunidad para hacer aquello que no has hecho, o para continuar con lo que había. Es momento de hacer una reverencia a este nuevo aire mañanero que simboliza cotidianamente el eterno ciclo de vida y muerte que caminamos sin parar.

Despertar es un milagro tan difícil de apreciar. Tengo mucho que hacer y mucho que agradecer por lo hecho, por las oportunidades anteriores, las que aproveché y las que no. Me doy cuenta de que paso mucho tiempo entre la neblina del quehacer diario, y no me procuro la ocasión de disfrutar el hecho de poder hacer lo que hago y cómo lo hago. Pasamos tanto tiempo deseando cosas y luchando por ellas, que no nos damos cuenta de que aquello que queríamos lo tenemos y no lo disfrutamos. Es parte de la tragicomedia de la vida. Pues bien, con los ojos abiertos digo en voz alta GRACIAS! Agradezco a la naturaleza, y por qué no, a mi mismo por lo conseguido, y me dispongo a disfrutar de este día, de este chance de vida, de este milagro repetido cada 24 horas. Buen día!

 

1492 la música pura

Recuerdo que en un estudio de grabación, hace más de 15 años, compartía ideas musicales con mi gran amigo y hermano de música Eduardo Betancourt. No recuerdo qué estábamos grabando, pero era música llanera y entre mis inquietudes estaba la de transformar un poco el formato de arpa, cuatro, maracas y bajo, que para ese entonces se me hacía insuficiente para colorear las canciones que componía. Ese capricho quinceañero nos llevo a fundar una banda llamada 1492, un tobogán musical vertiginoso que nos mantuvo creativos, inquietos y ensayando como locos durante años.

El comienzo de los experimentos tenía de todo, parecía un grupo de gaitas. Sonaba desde la batería hasta las maracas, pasando por el cuatro, tres tipos de guitarras, bajo, congas y pare de contar. No encontrábamos la manera de controlar ese formato complejo e inestable. Si a eso le añades el ímpetu juvenil de querer meter todas las notas y acordes que te sabes en el mismo arreglo, imaginarán ese sonido. Lo bonito de esa época fue compartir la hazaña con grandes amigos y músicos como Alonso Perdomo, Adelmar Paz, José Marchena, Hermán Cova, José Pepe Leo Hernández, entre otros que pasaron, compartieron de esa fiebre y que nos enseñaron tanto.

A mi memoria viene esa época universitaria en la que salíamos de clase e íbamos a escribir poemas y canciones. En esos tiempos mi gran cómplice y coautor era Rafa Velazquez, un talentoso escritor y cantante que me acompañó en la idea de hacer temas de Onda Nueva, de raíz tradicional, pero con sonoridad contemporánea. De él nacieron no solo buena parte del repertorio de 1492, sino el propio nombre del grupo. Para la época era realmente un sin sentido, no estaba de moda, ni era cool interesarse por lo folklórico, pero era nuestro sueño reinventar la música tradicional venezolana. Cuando nos pusimos serios a investigar, entendimos que no estábamos reinventando nada, no éramos pioneros ni mucho menos. Fue maravilloso descubrir que había muchos otros antes que nosotros con ese sueño, de ellos aprendimos y gracias a esos discos que fuimos descubriendo crecimos como individuos y como profesionales. Aldemaro Romero, Vitas Brener, Rafael Suárez, El Cuarteto, Ensamble Gurrufío, Saúl Vera, Aquiles Báez, Alfredo Naranjo, entre muchos otros, eran la discografía de nuestro día a día.


En esa época conocí a tres grandes hermanos de vida y de música. El primero me lo presentó Rafa Velazquez, quien me convenció de que era imperativo reclutar un gran talento valenciano para el grupo, lo que corroboré inmediatamente cuando lo vi tocar; me maravilló su técnica, su inventiva y sus ganas de descubrir. Así conocí al guitarrista Orlando Hernández, quien luego sería un estandarte de 1492. El segundo es Adolfo Herrera, amigo de la infancia, pero de esos con los que no compartes sino en algunas reuniones familiares muy puntuales. Las vueltas de la vida nos llevaron a ser compañeros de clases en la universidad. Ese encuentro afortunado nos hizo compartir algunas actividades musicales extra cátedra y algunas invitaciones de parte y parte a trabajar en agrupaciones juntos. Por su puesto su talento y su genio artístico impulsaron la petición, no solo de que se uniera a la banda, sino de que fuera el director musical. El tercero empezó a tocar con Eduardo Betancourt y conmigo en las aventuras criollas que vivíamos desde hace años y que eran nuestro sustento económico. Yo era cuatrista y Eduardo se estaba erigiendo como uno de los talentos juveniles del arpa más interesantes del panorama nacional. Se nos unió Alexander Corvo un impresionante bajista, perito en música llanera del estilo contemporáneo; su técnica resaltaba por encima de los bajistas de ese género y por supuesto quisimos invitarlo a nuestro experimento.


Nuestras investigaciones y los múltiples ensayos nos llevaron a comprimir el formato de la banda a cuatro instrumentos más las voces. Éramos Adolfo Herrera en la batería, Eduardo Betancourt en el arpa, Orlando Hernández en la guitarra eléctrica, Alexander Corvo en el bajo, Rafa Velazquez y yo en las voces. Esa conformación duro unos buenos tres años. De ahí se construyó una célula rítmica y una clave para la música ternaria que hacíamos. Generamos un estilo de acompañamiento de guitarra eléctrica compacto basado en la mano derecha del cuatro venezolano. Organizamos las voces líderes del arpa y la guitarra para que interactuaran sin solaparse, lo que contrastaba con el estilo de ejecución del arpa típica. Creamos un estilo de composición y de arreglo vocal, novedoso y rico en armonía y texturas. Para todos fue una escuela viva, aprendimos a escribir, a componer, a arreglar para distintos formatos y géneros y sobre todo a ejecutar nuestros instrumentos con virtuosismo y pasión, gracias al impulso que nos daban nuestros compañeros, pues todos brillaban y nadie podía quedarse atrás.


Evidentemente teníamos que registrar ese trabajo, lo que nos llevó a grabar un material de 10 temas con nuestro propio esfuerzo económico. Hicimos un disco en cuarenta horas de grabación, en el ingrato formato de adat, difícil para la edición y costoso por el material. Era la tecnología de la época, incomparable con los sistemas de audio de hoy. Cada músico tenía solo cinco horas para grabar sus diez temas. Incluso recuerdo que tuvimos que cortar un trozo de una de las canciones para que cupiera en las cintas, porque no había dinero para comprar más. Con todo nació un hermoso material que aun me acompaña en mis viajes y que tiene algunos seguidores.


1492 se disolvió cerca de 2001, el lidiar con un panorama difícil para la música nacional, la necesidad de cada quien de establecerse y trabajar en proyectos que retribuyeran en lo económico, en fin, el hecho de que ya habíamos crecido y teníamos que responder a la sociedad con resultados. Todo eso influyo, pero no tanto como el cansancio de intentarlo tantas veces sin que hubiera respuestas positivas. Muchos dicen que hacíamos una música muy rara, pero la historia contemporánea de la musica venezolana le ha dado grandes espacios a proyectos de este tipo. Hoy por hoy es cotidiano ver cómo los más jóvenes se interesan por la fusión de los géneros urbanos y las raíces tradicionales. Eso que hoy llaman innovación fue visitado y revisitado por nosotros hace mas de una década, y como dije antes, no éramos pioneros. Le dicen neofolklore, termino acuñado después de nuestra disolución, nosotros le llamamos a eso 1492.


Ese espíritu artístico, nacido de la inquietud juvenil, manantial de aprendizaje, hacedor de anécdotas inolvidables, fruto de amistades para toda la vida… Ese es el espíritu de la música pura.


Hace más de diez años que no tocamos este repertorio que tanta nostalgia nos produce y que nos dio frutos profesionales invaluables. Hoy todos los miembros de 1492 son personajes reconocidos dentro de la música nacional. Y aunque pensé que no sucedería, hemos conseguido las fuerzas para reunirnos y tocar esta música hermosa y querida por nosotros. si quieres, acompáñanos este 2 de marzo de 2011 para compartir el sabor de esta historia de vida.


Orinoco, enseñanza de vida

Hace pocos días tuve la oportunidad de vivir una experiencia de esas que dejan una huella profunda en la carrera de un artista. El lugar era nada menos que el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela, un sitio muy especial para mi, por ser mi casa de estudios y por el significado que tiene esta sala en el panorama cultural de nuestro país. La sala lucía majestuosa, impecable, en efecto estábamos de estreno, pues el recinto estaba recién restaurado y brillaba como nunca antes la había visto en tantos años de visitarla. La ocasión era la segunda temporada del musical venezolano Orinoco, una obra de la Fundación Venezuela Viva, cargada de una marcada conciencia cultural y de país, y portadora de un mensaje civilizador, inspirado en las paginas de la fabulosa novela de nuestro Rómulo Gallegos, Doña Bárbara. Este montaje es una maravillosa mezcla de talento, disciplina, carisma y devoción a las tablas, en él participan más de cuarenta artistas entre bailarines, cantantes y actores, provenientes de cuatro ciudades venezolanas. Es el resultado de la ambiciosa idea de llevar esta leyenda literaria al formato musical, provisto de manera magistral de una increíble música original, un montaje escénico delicioso y una puesta coreografía insuperable. Lo mejor de todo para mi disfrute es que formo parte de este elenco en el papel del incorruptible Santos Luzardo, personaje emblema de la novela, objeto de mi admiración por lo que representa y por ser un héroe de la literatura criollista. La naturaleza ha tenido a bien hacerme este honor, maravilloso regalo para mi formación como cantante y artista integral.

Ser parte de un proyecto tan grande y significativo es una experiencia que no entiendes hasta que te toca. La respuesta del público es absolutamente abrumadora, más aun cuando no tienes la perspectiva desde la butaca. La verdad es que el elenco esta super involucrado con el show, entendemos la idea profundamente, hemos ensayado estos textos y canciones por más de un año, sabemos la impresión que queremos dar, pero no podemos ver el espectáculo cuando tenemos que actuar en él, así que al recibir las impresiones de los espectadores me deslumbro con lo que me describen. Orinoco hace que el publico viaje al mágico llano venezolano, el espectador se sumerge en un mundo de emociones que no se detiene hasta la ultima nota del show. Hay gente que me ha comentado el orgullo de su gentilicio que esta obra le hace sentir, otros dicen que representa la Venezuela que todos queremos, los que menos, elogian el enorme trabajo, talento y dedicación que te deja ver el acabado del espectáculo. Todas estas cosas me hacen sentir vivo, lleno de orgullo y con muchas ganas de seguir trabajando duro por llevar mensajes constructivos y entusiastas a una tierra que adolece de buenas noticias.

El mensaje de Gallegos versa sobre la eterna lucha entre el orden y el caos. Esta vez representados por la civilización por la que tanto lucha Santos Luzardo y la barbarie, fuerza que le da vida al personaje de Doña Bárbara. Es un tema más que vigente en estos tiempos de violencia y crisis de valores en los que vivimos. Llegar al corazón de las personas y dejar ahí una pequeña inquietud de conciencia social tiene un incalculable significado en la vida de un artista. En esta temporada hicimos cuatro funciones y tres ensayos generales abiertos, los cuales eran benéficos para estudiantes de la UCV y para los niños de Fe y Alegría, lo que hace que nuestra labor se vea honrada al colaborar con el proceso de formación educativa de comunidades tan importantes en nuestro país.

Mis compañeros del elenco, los directores, los productores, los técnicos, los protagonistas nos hemos sentido bendecidos al poder vivir una experiencia de este nivel, un montaje que no tiene nada que envidiarle a los mejores del mundo, una obra que ha superado todos los obstáculos propios de un país con poca cultura de espectáculos de este tipo y con una respuesta contundente de un publico maravilloso que aplaude cada número como si fuera el último.

Agradezco a la vida por esta hermosa oportunidad y espero poder seguir llevando en alto la pluma de Rómulo Gallegos, a través de este hermoso personaje.

… Y te espero

Entre un sorbo de aire y el otro
Se pasa cada minuto silente
Entre la bruma de mi vaga presencia
La recurrente intermitencia de mi sangre
Y el peso de mis huesos…
En un sentir que me falta una parte,
Así paso las horas sin ti

Le doy un beso a tu olor en la almohada
Cruzo tres veces el cuarto
Y hasta lavo los platos…
La aventura cotidiana y absurda
La absoluta explosión de maravillas
La lluvia de milagros en que vivo
Se convierte en el tedio de vivir y dormir
Si no estas
Eso que tanto me alegra y me divierte
Ya no es tan asombroso
Lo incongruente
Es que son las mismas cosas que hacemos
Que en tu ausencia son nada

A tu vuelta
Mi rutina en sepia
Se hará tecnicolor
Y mi mirada floja
Volverá a ser luz y regocijo
A tu vuelta
Volveré a vivir y dormir en tu abrazo
Seré de nuevo presa
De mi traviesa y feliz alucinación
Seré el destello de mil galaxias en tus remilgos
Seré la tempestad de un beso torrencial de frenesí

Ahora cierro los ojos otra vez
Y te espero…