Reflexiones de un pensador compulsivo…

Mi ruego

Trémulo, el palpitar de mi pecho ha levantado un ruego
un ruego moribundo, flema de la tos agónica de la esperanza
me da asco mi ruego, porque se enciende en cada víscera de mi cobardía.
Me da miedo mi ruego, porque de tanto naufragio en tus amores,
ya no encuentro el camino de regreso.

Mi ruego no te deja partir
y tienes que hacer un viaje tan largo y tan lejano
que el horizonte de mis mares toma formas ilusas esperando encontrarte.
O ya hiciste ese viaje y no me he dado cuenta…
Quizá ya tienes tu lugar, lejos, muy lejos
en geografías que se van de mis ojos, y de mi ruego

Mi ruego es el placer que tengo de perderme en haberte perdido
es ese laberinto de murallas gigantes que no me deja ver sino mis mares
y no me deja oír sino tus olas

Mi ruego es cada vicio que me recuerda que existes lejos
es cada despedida que le doy con vergüenza a la verdad…
Mi ruego es el delirio

Mi ruego implora humillantemente que regreses
y que tus despedidas, tantas, sean las que se vayan
ora porque toda esta historia de ausencias sea una gran mentira
y grita… grita profundamente el dolor de mi pecho
que al esperar respuestas por un ruego
solo recibe un eco sordo y sin gracia que se despide:
“vuelve”…

Alejandro Zavala, 2003

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