Reflexiones de un pensador compulsivo…

Cuánto vale la expresión artística

La música es definitivamente un lenguaje plural, de uso común para todos los seres humanos. Por su carácter artístico y su complejidad técnica y cultural, nos olvidamos a veces de que va mas allá de ser una disciplina, es un idioma. El mundo de los sonidos es una de nuestras vías mas comunes de comunicación, quizá la mas importante. Las formas de expresión vinculadas con el arte de los sonidos van desde el jugueteo percutivo de un niño pequeño, hasta el concierto mas complejo de un compositor inmortal. Ese inmensurable espectro es posiblemente la causa del error común en el que incurrimos de hacer criticas al entorno musical desde nuestro pequeño suburbio mental. Por mas instruido que sea alguien en el ámbito musical, por mas cultura y estudios que tenga, es imposible que su comprensión pueda abarcar todas las expresiones humanas, y la música esta prácticamente en todas.

Hoy tuve la oportunidad de escuchar a Natalie Clein, una virtuosa cellista, interpretando una composición para cello y piano de Astor Piazzola. A mi mente vinieron como siempre las opiniones sobre su fabulosa digitación, la belleza de la pieza y un periplo interminable de ideas sobre la influencia de la música folklórica en los compositores académicos del siglo XX. Todo esto se detuvo repentinamente cuando mi mirada perdida se posó en el rostro de esta increíble interprete. La magia del video y el control remoto me permitieron corregir mi error de apreciación. No estaba escuchándola, estaba absorto en el yoismo de escuchar mi discursito. Pues bien, al repetir el video pude darme cuenta de algo maravilloso. Natalie Clein estudia música desde los cuatro años, es sin duda una instrumentista consagrada, es ágil, limpia, versátil, muy veloz, en fin, domina increíblemente este complejo instrumento. Pero nada de esto se acerca a la mas hermosa cualidad que pude notar al verla tocar.

Natalie Clein no toca el cello, ella habla, se dirige a ti cuando ejecuta, simplemente se expresa. Esa en mi opinión es una virtud mayor que todas las demás. Los instrumentos exigen tanto de la técnica, el lenguaje, la comprensión de la simbología, la pulcritud del sonido, que se nos olvida que son simplemente una vía de expresión. El problema no es tocar bien, es expresarse bien. Y con expresarse bien me refiero a decir lo que quieres decir, nada mas. Me parece hermoso, casi poético, que esta magnifica cellista me enseñe desde su arte que lo bello no radica en cómo toca, eso parece no importarle, eso es natural, ella se concentra por el contrario en decir cosas, lo ves en su rostro. Cada tema es único, importante por lo que refiere el autor, el interprete se encarga de transmitir eso, esa es su verdadera preocupación. Claro está que para tocar con naturalidad hay que saber tocar y eso lo dan los años de estudio y la práctica.

El hecho interesante está en que estudiamos por años para poder expresarnos a través del instrumento con la naturalidad de un niño. Hoy en mi pequeño suburbio mental hubo una hermosa catástrofe, entendí que la crítica experta no tiene mayor sentido si te enfocas en lo que realmente importa. La expresión de un gran músico vale mas que todas sus virtudes técnicas e intelectuales.

Lo maravilloso de la vida es lo que te puede decir si estas atento, creo que la enseñanza de Natalie puedo traspolarla a todos los aspectos de mi vida. Saber qué es lo importante y enfocarse en ello con todo el poder y el talento que poseemos da resultados majestuosos. La belleza de la interpretación de esta cellista radica en que parece no necesitar todo lo que sabe para tocar, es tan espontáneo su arte que parece una conversación, así quiero ser cuando sea grande.

Referencias:

Programa TV Music Room, episodio grabado en 2010, entrevistador Howard Goodall. Tema: Grand Tango, Astor Piazzola 1982.

El video de Youtube: Moderato del Concierto para Violonchelo y Orquesta en Do mayor de Haydn. Orquestra de Cambra Illa de Menorca (OCIM) dirigida por Michael Thomas. Violonchelo solista: Natalie Clein. Actuación en el Teatro Principal de Mahón (Menorca) el 1 de marzo de 2009.

2 comentarios

  1. Ana Valentina

    Yo también la vi, parece que te va contando con su rostro lo que está tocando, hasta puedes comprender cómo percibe ella la pieza, qué siente al pisar cada nota. Comparé tus palabras con mi vida y el baile, y entiendo que es necesario sentir, sentir, sentir y no pasearme tanto por el mismo discurso de siempre: “tengo que ir a compás, los brazos y cuerpo en postura correcta, debo verme bien haciendo esto, debo, tengo, debo, tengo”… y entre tanto se acaba el tiempo… Viéndola entendí que lo que ella hace es disfrutar y sentir lo que está haciendo.

    23 agosto, 2011 en 20:42

  2. Karina

    Sentir, esa es la clave…. Cuando esto ocurre no hay dudas, no hay sombras. Es un horizonte claro que grita que estamos vivos más allá del deber, del hacer por hacer. Verlo es hermoso, hacerlo parte de uno es mágico.

    22 septiembre, 2011 en 14:06

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